martes, 28 de junio de 2011

3-1



"It's like I've been awakened...
I can feel your halo (halo), halo..."
  
                                                      Halo.Beyonce.


Abro los ojos, siento mi cuerpo bañado en sudor, observo el techo de mi cuarto, por la juntura entre las dos cortinas, brillantes y trémulos rayos de sol de la mañana se cuelan, observo el color habano claro del techo, es vibrante aún siendo un color que muchos pensarían carece de vida, de gracia.
Los rayos de sol iluminan la negra carcasa de mi televisor, en su pantalla apagada refulge mágica e indescriptiblemente bella la luz de la mañana. Lana, yace a mis pies dormida, inocente, iluminada  por la luz de la mañana, y si, es un ángel... es un ángel y la luz de esta mañana sobre su blanco y brillante pelaje, revela su verdadera naturaleza.   
El cubrelecho naranja de mi cama, y todo, todo aquello que observo está cubierto de luz, una bella luz amarilla, que da vida, vitalidad a todo aquello que hay en mi cuarto... No puedo creerlo, no sé en que momento sucedió. 
Observo mi temblorosa mano derecha... había olvidado el color de mi propia piel trigueña, levanto mi temblorosa mano derecha para atrapar algo de aquel rayo de luz que atraviesa mi cuarto; la luz choca con la palma de mi mano, siento el dulce, suave y etéreo calor de la luz de la mañana, finalmente un rayo de dulzura, tranquilidad y esperanza en medio de todo el desastre. 
Esta luz que hace que todo sea nuevo, asombroso, me hace olvidar que casi muero, que aún mi cuerpo se encuentra muy dañado, sólo observo cada uno de los objetos de mi cuarto, aún las desgastadas puertas de mi armario lucen preciosas con todas su imperfecciones, con su gastado y opaco color café.
Lana despierta, levanta su cabeza... me observa con sus brillantes y expresivos ojos caninos, baja de mi cama en medio de aquella aura sobrenatural que la rodea, quiere salir del cuarto. Me levanto, voy a la puerta, la abro. Lana sale. 
Aún yo estoy cubierto de luz, el color, los colores, realmente no sé como describirlo, observo todo, lo observo como si nunca hubiera visto cada objeto trivial de mi cuarto, en medio de mi recuperación no esperaba esto. Aquella lóbrega aura gris que cubría todo... se fue... 

Ya no está.

Entiendo es mi cuarto, son los mismos y triviales objetos diarios, pero ¿Había notado alguna vez la belleza de cada uno de ellos? Quiero ver los cerros de la ciudad.   
Voy hasta la ventana, descorro las cortinas... la mañana, una puta mañana tan común y corriente, es tan bella, los cerros verdes, decorados por prístinas nubes blancas, sobre el lienzo del cielo azul que había olvidado, las aves piando en el garaje de la casa, y todo, todo tan simple, y al mismo tiempo tan hermoso.
Finalmente mi mente, mi cerebro se está reparando, no hay palabras que puedan expresar lo que siento en este momento, cada detalle de cada cosa es asombroso, bello... quiero ir al parque del barrio. Nuevamente me equivoco colocándome la ropa, y no importa, no importa, los colores de mis prendas me fascinan, mi mente dañada no procesaba los colores, todo era gris, opaco, y ahora de repente... todo es brillante, palpitante, sublime, aún mis viejas y sucias zapatillas lucen increíbles. ¿Todo es así de bello siempre?¿Porqué nunca nos damos cuenta?¿Porqué nunca valoramos todas estas pequeñas cosas y su belleza?
Bajo al primer piso, observando cada detalle, absorto en esta belleza irreal. 

- Ma  mí     voy   al par    que a  trotar. - le digo a mi madre en la cocina - 
- Bueno Juan. - dice mi madre -

En realidad no quiero trotar, quiero embriagarme de los colores, quiero embelesarme con el éxtasis de esta mañana en la que absolutamente todo brilla, en la que aún todo lo sucio y feo luce alucinante, en esta mañana en la que todo está cubierto de un aura mística de tranquilidad, de belleza.
Saliendo de casa, los rayos de luz de la mañana se reflejan sobre el vidrio de la mesa, es casi como si todo el cielo se reflejara allí... tengo que dejar de prestarle atención a cada detalle bello de la casa si quiero ir al parque. 
Todo  y cada uno de los dolores que tenía en todo mi cuerpo, se han ido hoy, estoy en éxtasis. Sí, mis manos tiemblan, mis brazos aún saltan solos, no importa, sólo importa la belleza de este irreal ahora.  
Tras caminar una cuadra en medio de este halo de belleza que lo cubre todo, finalmente estoy en el parque del barrio, en el fondo imponentes los cerros verdeazulados vibran, sobre la tela azul del cielo, los adoquines rojos contrastan con el duro gris del concreto, con los extensos verdes prados salpicados de pequeñas flores, con la gente que camina. 

El cielo, las nubes... todo brilla... todo está cubierto de resplandor. 

¿Porqué nunca me había detenido a ver todos estos detalles? ¿Es solo mi mente enferma, o todo es todo el tiempo así? No lo sé.

Absorto en el azul de cielo, lágrimas de asombro salen de mis ojos... 

Así que esto es estar vivo.


 


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