Because you´re the God of a shrinking universe"
Shrinking universe.Muse
Camina entre los bosques de un mundo lejano en una de aquellas realidades desconocidas para los hombres aquella sombra de la eternidad, eso que es el espíritu. Siente decaer las estrellas en la lejanía del universo que son sus sueños.
Algo pasa, aún no sabe que es, es un presentimiento lejano que lo incomoda, continúa caminado sereno viajando entre los verdes mundos. Se ha agachado para tomar en sus manos una pequeña polilla., observa en sus alas dos remolinos violeta iridiscente, lucen como ojos con la luz del aquella estrella roja en el cielo que es el sol de ese mundo, son ojos que acechan, UN MAL PRESAGIO!!!.
Algo esta mal, aquel lejano peligro ahora esta allí, observando esa realidad, la cual empieza a deformarse formando esferas cubiertas por trozos de la espectral realidad de ese sueño; todo aquel mundo se transforma en aquellas extrañas esferas cubiertas del azul del cielo, esferas cubiertas del lienzo de esa realidad, del bosque, del suelo, de la luz de la estrella, la realidad se dobla sobre si misma generando más y más esferas, que flotando se agrupan sobre aquel espíritu.
En el vacío que dejó esa realidad consumida por las esferas, se ha acumulado una enorme masa de ellas, se siente una extraña energía. Una a una las esferas se lanzan en picada sobre él; el espíritu se enciende, enormes ramas de fuego brotan con furia de su espalda, flamean espirales de fuego que consumen las esferas, pero no hay remedio, tanto el suelo como el cielo de esa realidad continúan siendo devorados, aquel universo está siendo consumido, lo que antes era vida, ahora se transforma lentamente en vacío.
Los gorriones andinos cantan entre la niebla de la fría madrugada bogotana. Despierto de nuevo. Mi cuerpo pesa, estoy débil, muy agotado, he dormido desde las 6:30 de la tarde del día anterior, sin contar la siesta en un pequeño prado cerca al trabajo, ni la siesta en el baño del banco a la hora del descanso de la tarde para comer empanada. Me duele mucho la cabeza, anoche no cené, no ceno desde hace cerca de un mes, razón por la que he bajado mucho de peso.
Es otro monótono día, casi no he vuelto a viajar entre sueños, mi vida ha perdido toda emoción, es otro día de ir al trabajo, otro día sin sentido en esta moderna esclavitud. Han pasado ya algunos meses desde que ha empezado el terrible azote de las migrañas, este terrible dolor de cabeza ha terminado de convertir mi vida en un infierno de monotonía, dolor y estrés, el cual empezó hace siete meses desde que trabajo en un proyecto que ha consumido mi vida, mis sueños, mis deseos; gracias a esto, mi última pareja Alejo me terminó.
Deseo que algo suceda, algo que me libere del yugo de la monotonía, hay momentos donde deseo morir o dormir y jamás despertar. Al punto que ha llegado mi vida, la vida pareciera de haber dejado de tener sentido, todo se transformó en la ciudad, la oficina, la casa, la ciudad, la oficina, los rostros tristes de la gente resignada a la urbe...¿O serán sólo mi tristeza y mi frustración?.
Deseo inmensamente quedarme bajo las cobijas. Al fin logró reunir fuerzas, me levanto con desgano. Observo tras la ventana el gris de la mañana en el garaje de casa, mi familia vive en un hermoso barrio del sur de la ciudad, la casa es grande y amplia, con un gran garaje donde están mis plantas, yo duermo en la habitación del medio de las tres ubicadas en el segundo piso de la casa.
Me dirijo al baño, en el espejo me veo extraño, casi se puede decir que no me reconozco, tomo una ducha. En mi cuarto luego de ducharme, me espera un traje de paño que está listo desde la noche anterior, me cuesta trabajo ponerme la ropa. El traje me incomoda, de traje no soy yo, nunca lo soy vistiendo de paño, añoro la libertad en las montañas, en los caminos, el barro, el polvo, el viento y el agua en mi rostro. Como cada mañana mi padre tiene el desayuno listo. Escucho los ruidos de mi padre antes de salir a su trabajo.
- Juan, ya dejé el desayuno servido en la mesa.
Bajo a la sala de casa, casi siempre me siento solo a desayunar por la hora a la que salgo a trabajar. Mientras tomo avena repaso mentalmente alguno de los servicios dañados del proyecto, busco en mi memoria las líneas, los códigos de error, la respuesta al problema del día. Al salir de casa, siento que el aire de la ciudad se ha vuelto mas frío, mas pesado, mi cuerpo tiembla de una manera extraña, como nunca lo había hecho. Camino rápidamente hasta la estación de transmilenio mas próxima; por un momento me detengo en medio del puente peatonal a contemplar absorto las nubes de la mañana iluminadas tenuemente sobre las montañas de la ciudad en el fondo del paisaje.
Las esperas son eternas. Al fin llega el transporte, siempre lleno. El calor humano mitiga el frío de mi cuerpo hasta la última estación por la carrera 30. Cada día observo a cada persona en los buses, en sus rostros veo los reflejos de su miseria, su dolor, su aburrimiento. La resignación. Ahora, más que nunca todo ello está profundamente en mi.
La música es mi escape hasta la estación de la calle 75, en este tiempo todos los días, viajo hasta allí para bajarme, tomar un taxi o un bus hasta las oficinas en la calle 100. Llego al trabajo, a mi pequeño cubículo, uno de los cuales nos dio el banco al parecer de mala gana a los consultores de la empresa.
Aunque no sea feliz allí, me encanta la vista de los cerros orientales de la ciudad, por donde solía caminar en mis épocas de libertad. Es extraño, cada día hasta los cerros se ven mas grises, la lluvia está siempre presente. Desde hace algún tiempo fui separado de los otros consultores por mis constantes molestias respiratorias, al ser aislado he mejorado, ya no estoy debajo del molesto aire acondicionado que congelaba mi cuerpo.
Lentamente ha pasado el día, cada minuto es doloroso para mi, la debilidad generalizada no me permite mantener la concentración, es aún peor con la constante migraña. No hay un solo minuto donde la migraña no me moleste. He ido al médico desde hace un par de meses, la primera con una leve revisión y unas cuantas preguntas, quien me atendió sin mayor revisión concluyó era estrés relacionado con el trabajo, se me formularon naproxenos; en mi segunda visita fui remitido al psiquiatría por la ansiedad que me produce este dolor, me recetaron calmantes, calmantes que hacen mis días y mis noches algo mas llevaderas a costa de estar bastante ido del mundo.
El dolor me está acabando hasta el punto de haberme hecho renunciar a mi trabajo, hoy es mi ultimo día en el banco. No ha bastado con el estrés de la oficina, ni con el generado por el cronograma imposible que planeó la empresa, solamente para poder quedarse con muchos de los proyectos de software del banco, como para tener que lidiar con los fines de semana en la oficina. Esto me ha llevado a descuidarme en todos los niveles, he dejado de preocuparme por mi por estar pensando solo en el trabajo, esto no es vida. No quiero esto para el resto de mi vida, espero que con la salida del proyecto del banco mi salud y mi ánimo mejoren.
Aunque renuncié, ya tengo otro trabajo al parecer mas sencillo, iré allí gracias a una amiga a quien hace algunos años con Pablo enseñamos con paciencia todo lo que sabíamos en aquel entonces, ahora ella está a nuestro nivel, se encuentra agradecida de por vida con nosotros, su vida cambió gracias a todo aquel conocimiento que compartimos siendo ella ya una mujer mayor con poca experiencia en desarrollo de software
- Juan, despierte -mi jefe mientras ríe al verme dormido sobre el teclado-
Levanto mi cabeza rápidamente, estoy desorientado, me siento avergonzado, nunca he sido perezoso.
- Que pena Richard, usted sabe que ando mal
- Fresco todos estamos agotados, además usted se ha esforzado mucho.
El día termina, ya algunos consultores han renunciado días antes por motivos varios incluido el estrés y la baja paga considerando nuestras responsabilidades. Por estar en el núcleo del proyecto he respondido mas que por compromiso con la empresa o con el banco, por compromiso con mi jefe y con mi compañero William, quienes son excelentes personas con quienes hemos compartido los constantes acosos de los directivos del banco, aún sabiendo que la culpa de nuestros atrasos son por culpa de la pésima negociación que realizó la empresa para la que trabajamos, es tan del común que las empresas de software sacrifiquen a los desarrolladores por quedarse con un cliente, la verdad no lo entiendo, por el afán y las presiones al final las aplicaciones quedan mal construidas. Siento un tímido gozo, un pequeño alivio al saber que hoy es mi ultimo día allí, no voy a extrañar al banco pero si la dinámica con Richard y William.
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Han sido ya varios meses en los que he venido decayendo; en los pequeños momentos en que he compartido con mis amigos han dicho que me ven mas torpe de lo común, que ando ojeroso, que mi aspecto produce lástima, espero con el nuevo trabajo pueda darme un respiro. Tengo un par de días libres entre la salida del banco y el inicio en mi nuevo trabajo.
En estos cortos días también he ido de nuevo al médico con los últimos exámenes de una infección en la garganta que tuve, tras la cual empezaron a salirme placas blancas en la boca, mis padres también están preocupados. En consulta médica he solicitado que se me tome una resonancia magnética junto a una cita en neurología, la cita me la han dado pero será hasta dentro de dos meses, no sé si pueda soportar tanto tiempo, a ratos pienso que la muerte sería la única solución a este terrible dolor, este dolor me hace desear morir para poder descansar al fin, el médico también me ha dicho que en los exámenes de garganta no aparece nada extraño.
Las demoras entre las citas con los médicos, junto con el desespero en busca de una solución, me han hecho ir con un homeópata, desde ya hace un mes voy los sábados a un pueblo cercano a la ciudad, para comentarle mi situación en busca de una esperanza, algunas veces la maga mi mejor amiga del viejo barrio de mi niñez me ha acompañado.
Hoy camino por un hermoso barrio en la afueras del pueblo después de la consulta, la maga no ha venido conmigo el día de hoy, ella me haría reír en este oscuro momento. No sé que pensar estoy confundido. El hombre de edad, canoso, de profundos y misteriosos ojos azules después de mirar un extraño libro lleno de símbolos, analizar lo que he escrito, revisarme, comentarle como me siento y expresarle que las pepas que me ha dado no me han servido, me ha dicho que no puede hacer nada por mi, que soy solamente el cascarón vacío de un ser humano.
Ha pronosticado mi deceso para el día 10 de Octubre. Es extraño que un desconocido que nada sabe de tu vida pronostique tu muerte, pero así como estoy lo único que puedo pensar es que tengo un tumor en el cerebro, me atemoriza. Un muchacho de mi grupo de amigos murió recientemente por esa razón tras dar una dura batalla a punta de quimioterapias.
No he reaccionado de la manera que debería frente al homeópata, realmente en este momento me encontraba algo desorientado emocionalmente, no entendía que pasaba. Caminando lentamente tampoco sé lo que me pasa, el tiempo se desvanece en mi mente. Lentamente los verdes del camino, la luz del sol se desvanecen de mi mente, están allí, pero no están. Ella esta allí...una tristeza muy profunda cae sobre mi mente, la melancolía lo es todo, pronto me iré de este mundo...Y no me importa.
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Mi nuevo trabajo no me ha gustado, las paredes estucadas de la recepción dan la impresión, que la edificación está en obra dándole un aire de soledad; las oficinas son oscuras, no hay cubículos, ni vista a los cerros, sólo una blanca pared, el calor disipado por los computadores, la gente apiñada en las pequeñas oficinas.
Me siento peor al ir allí cada día, peor que en el banco, prefiero mi viejo cubículo con vista a los cerros al oscuro encierro en el que ahora trabajo; tampoco me agrada la gente, no tengo donde ir a dormir a medio día, cada día de esta primera semana voy llegando más y más tarde, cada día me es más difícil dejar la cama. Mis manos ahora tiemblan de manera descontrolada, mi rodilla derecha duele mucho, casi no puedo coordinar mi pierna derecha para subir las escaleras, lucho por subir, no entiendo que me pasa.
- Juanito- saluda Lucía, mi amiga en la empresa -¿Cómo le ha ido?
- Ay, Luci, no sé que me pasa me siento mas mal, he estado enfermo desde que salí del otro trabajo. tengo unos dolores de cabeza tremendos.
- Fresco Juanito, acá yo también mantengo con la cabeza adolorida, incluso hace poco llegué de incapacidad por migrañas, las migrañas no me estaban dejando trabajar.
- Sabes, no sé si pueda trabajar si sigo así. Me da vaina embarrarla, la tecnología con la que trabajan acá nunca la he manejado.
- No se preocupe Juanito usted es bueno, acuérdese que ud y Pablo solos sacaron el proyecto donde nos conocimos.
-Sí, es verdad.
Sigo tratando de subir, pero Lucia se agacha como queriéndome contar un secreto
- Espere Juan- dice con la cabeza gacha en el escalón inferior-
- ¿Qué pasa Luci?
- Juan imagínese que por ahí hay rumores que dicen que ud está lóquito.- me dice en tono bajo-
- ¿Por qué habrían de decir eso?
- Hay Juan, es que usted está llegando muy tarde a trabajar, además está llegando todo desarreglado, y no habla con casi nadie
- Luci, no les pares bolas.
- Juanito- saluda Lucía, mi amiga en la empresa -¿Cómo le ha ido?
- Ay, Luci, no sé que me pasa me siento mas mal, he estado enfermo desde que salí del otro trabajo. tengo unos dolores de cabeza tremendos.
- Fresco Juanito, acá yo también mantengo con la cabeza adolorida, incluso hace poco llegué de incapacidad por migrañas, las migrañas no me estaban dejando trabajar.
- Sabes, no sé si pueda trabajar si sigo así. Me da vaina embarrarla, la tecnología con la que trabajan acá nunca la he manejado.
- No se preocupe Juanito usted es bueno, acuérdese que ud y Pablo solos sacaron el proyecto donde nos conocimos.
-Sí, es verdad.
Sigo tratando de subir, pero Lucia se agacha como queriéndome contar un secreto
- Espere Juan- dice con la cabeza gacha en el escalón inferior-
- ¿Qué pasa Luci?
- Juan imagínese que por ahí hay rumores que dicen que ud está lóquito.- me dice en tono bajo-
- ¿Por qué habrían de decir eso?
- Hay Juan, es que usted está llegando muy tarde a trabajar, además está llegando todo desarreglado, y no habla con casi nadie
- Luci, no les pares bolas.
Aquel comentario de Luci no me inoportuna, simplemente sigo subiendo lentamente.
Tras aquel incidente me he aislado casi completamente, salgo a almorzar solo. Las placas en mi garganta han invadido mis encías como pequeñas motas de algodón, mi lengua se ha transformado en un colgandejo de lija, pero no me importa. Con cada día que pasa, las ideas, los sentimientos van desapareciendo lentamente, todo carece de interés e importancia para mi. Mi mente se está desvaneciendo.
Tras aquel incidente me he aislado casi completamente, salgo a almorzar solo. Las placas en mi garganta han invadido mis encías como pequeñas motas de algodón, mi lengua se ha transformado en un colgandejo de lija, pero no me importa. Con cada día que pasa, las ideas, los sentimientos van desapareciendo lentamente, todo carece de interés e importancia para mi. Mi mente se está desvaneciendo.
Tengo que escribir algo en mi libreta de ideas y textos.
¿Por qué será que la vida perdió su color
y toda la gente se vuelve gris y tonta?
¿Será que la tecnología devoró la fantasía?
¿Será que vivimos encerrados sin darnos cuenta?
¿Por qué la música ya no me lleva al cielo?
¿Por qué los días se transformaron en un simple deja vú,
sin risas, sin amor, sin corazón?
Solo quiero descansar.