miércoles, 29 de junio de 2011

1-4


Jairo, sin su carrera, valiéndose de su belleza física junto a su gran carisma había salido adelante logrando puestos administrativos, todo en nombre de su familia, su madre, su hermana y su sobrino, lastimosamente, mas de una vez los había perdido por culpa de sus excesos con el alcohol. A pesar de todo teníamos planes juntos, insistí tanto en que hiciera una carrera técnica para validar su experiencia, que estando conmigo entró a estudiar mercadeo a una pequeña aunque reconocida universidad privada, entre los dos compramos un computador portátil para que hiciera sus informes y sus tareas. Jamás me reprochó la manera en la que nos conocimos, tampoco lo hice, estando con el nunca volví a aquellos lugares. La madre de Jairo insistía que no me dejará ir, que me cuidará, insistía en que dejará de tomar,  a ese ritmo me perdería, según él mismo me contaba
En ese punto habíamos peleado ya varias veces por sus excesos con el alcohol, perdoné cada vez que llegaba borracho a media noche al parque cerca de casa de mis padres, sin conocimiento, insultándome como si fuera su padre, culpándome de sus problemas y los de su familia. Muchas de aquellas veces  sentí que quería golpear a aquel hombre que abusó de Jairo en su niñez, de quien por alguna extraña razón se acordaba en sus lagunas; Jairo tenía un profundo dolor por el abandono por parte de su padre, fue muy duro para él según me decía, ya que aún siendo el menor había debido tomar el lugar hombre de su hogar.

Dado que cuando enfermé de la garganta y la infección duró mas tiempo del normal, los médicos me mandaron realizar una prueba de ELISA,  Jairo para apoyarme también la tomo. La mía  salió en zona gris, no se podía definir nada. Quien me atendió dijo que no me preocupara por que el ELISA es inespecífico, que quizás las pruebas habían salido de esa manera por la infección que tenía, porque me mande tomar el examen en plena reacción alérgica al antibiótico y la prueba es demasiado sensible a cualquier cosa. Podía esperar seis meses para volver a tomar la prueba o realizar el confirmatorio una vez me pasara la infección. Debía consultarlo con Jairo.
Al recibir sus resultados Jairo derramó un par de lágrimas, también salió en zona gris... lo abracé.
- Bebe si de verdad tenemos algo vamos a estar juntos en esto
- Gordissssssssssssssssssssss - me dijo mientras me abraza mas fuerte -
- Si llegáramos a tener algo nunca te culparé, yo asumo la responsabilidad de mis actos, porque  decidí estar contigo. - le dije -
Me abrazó mas fuerte.
- Gordis eres un principeeeeeeeeeeeeeeee.
Estaba seguro que no tenía nada, un mes antes de conocer a Jairo me había mandado hacer la prueba, estaba negativo. Al salir del hospital nos volvimos a abrazar. Quedamos en no hacernos el confirmatorio y esperar. La paranoia no me dejaba día y noche, aunque someramente sabía que ahora el VIH no era lo que fue en los 80´s me preocupaba la discriminación, aunque yo mismo no estaría con alguien positivo. En aquel momento me preocupaba mi familia, especialmente mi madre quien sufre de ataques de ansiedad. Pensaba en como afrontaría la vida con un nuevo, peligroso e incomprendido inquilino, en caso que llegará a ser positivo.

Confiaba en Jairo, él mostraba interés real en mi, en mis cosas, accidentalmente supe que Jairo leía algunos de mis escritos colgados en internet, supe se sentía maravillado por ellos, cosa que ni Carlos, ni Toño habían valorado de mi aún siendo universitarios, para ellos mis escritos eran iguales a las noticias del periódico de ayer. Confié porque conocía  sus amigos y amigas, conocía su trabajo, como pensaba, sabía que me era fiel (por lo menos sobrio) desde una vez que salimos a Lotus, aquella vez un hombre muy atractivo lo abordo en medio de la rumba, un hombre, quien según Jairo lo había perseguido por mucho tiempo, me sentó al lado del hombre, le dijo mira te presento a mi pareja.
Aunque confiaba decidí  hacerme otro ELISA en la EPS una vez me pasara la infección, uno nunca sabe. Además estaba la inexactitud de las pruebas... El otro ELISA que me mande realizar 15 días después salió negativo, pero... tuve una experiencia muy negativa con la persona quien me diera los resultados.
Conté a Jairo sobre mi prueba lo cual fue un alivio para mi, pensé que se pondría de mal genio, pero no pareció importarle realmente, para los dos sería muy difícil si en realidad fuéramos portadores.

Un tiempo después volví a enfermar esta vez no de la garganta, me estaban doliendo los oídos casi no podía escuchar, pero también me dolía el estómago, me sentía débil.
Recuerdo bien, era una tarde de sábado cualquiera, juntos veíamos películas en casa de Jairo, aquel día dado mi malestar, él me cuidaba.
- Bebe me duele el estómago.
- Fresco gordis que eso se te pasa con una pola.
- Mas bien acompáñame a hacerme un lavado de oídos que creo los tengo tapados
- Espera me arreglo gordis.
Siempre me pareció curioso que siendo yo delgado, Jairo me dijera gordis...
En la droguería después del lavado de oídos la enfermera nota algo extraño.
- Joven - dirigiéndose a Jairo- mire ¿a usted le parece qué él tiene los ojos amarillos?
Jairo me observaba 
- Oiga como que sí
- Tráeme un espejo quiero ver
Mis ojos estaban realmente amarillos, todo el día había estado muy débil.
- Joven, creo que este muchacho tiene hepatitis, es mejor que lo lleve  al hospital a ver que es lo que tiene.
Al salir de la droguería, sólo quería estar con Jairo.
- Bebe no quiero ir a ningún lado, quiero que me conchiiiennnnntas, solo quiero que nos arrunchemos.
- Gordis pero si es hepatitis es mejor que vayamos.
- No quiero. no no quelo.
- Que chiiiii gordis
- Que no.
- Que chiiiiiiiiiiiiii.
- Y ¿que tal que si sea? ¿te quedarías conmigo?¿me consentirías y me darías mochhhdissscoz?
- Claro que si gordis
Jairo me llevo al hospital, tras varias tomas de muestra de sangre y esperar tres horas hasta media noche los resultados confirmaron que estaba enfermo de hepatitis A, los médicos me mandaron reposo, me incapacitaron. Jairo se sentía culpable por haberme dicho que sólo con una cerveza mejoraría, los médicos me prohibieron tomar una sola gota de alcohol por los próximos seis meses. Al salir del hospital nos quedamos en casa de Jairo, al otro día me llevó  a casa.
Durante los siguientes días Jairo se olvidó de mí, yo solo dormía, descansaba, era el desgano mas terrible que había tenido en la vida, los médicos nos dijeron que era posible que me brotará si la inflamación del hígado era muy fuerte bloqueando las vías biliares. El miércoles de esa semana me broté, no tenía energía para realizar actividad alguna. Pasó el día jueves, Jairo no aparecía.
Mi celular sonó a las 3:15 de la mañana, aquel viernes tras el diagnóstico de la hepatitis.
- GgGGgorrrdisSs, ...ttttoy borracho...me rooOOoooBBaaaron...NNNnnnooo tenGGgooo pllllAAttaaaa
Me puse de mal genio, pero no lo dejaría botado, por mas mal que yo estuviera no lo podía dejar así
- ¿Dónde estás?
- EEEeennnnn louUUuurdess GOOOOoorfdiisss, venenneee estOOoYyyy mal
Con esfuerzo tomé una sudadera, un buzo, una bufanda y una chaqueta. El frío, la debilidad, la rabia, la tristeza me inundaban mientras esperaba el taxi. No esperaba nada de lo que paso esa noche.
Vi  a Jairo vestido de paño sentado en el anden del parque de Lourdes con una cerveza en la mano hablando con un habitante de la calle.
- EssstTTTTee MMMmaannnn es uNNNa chhhimBBBmmbbaa...siii Ooo Noooo OtroooooOO Trrraaguiiito.
- Jairo vamos ¿de verdad te robaron?
- MMMeee gasttTTTTeee llllooo dllllll bzzz ennnn issssttttaaaa PoooLAAAAAAAA
Quede en silencio, lo levante de allí. La fortuna nos sonrío cuando al cruzar la calle pasó el colectivo que iba directo a la casa de Jairo. Mi débil cuerpo tambaleaba al paso irregular de Jairo, al subirnos todavía habían dos sillas en el fondo, Jairo se sentó al lado de la ventana...
- gGgggoorrrdiSS aUuunnnn estoyyyy ConncienttTTTtee ee yyaaa nnnnOooo estyYYY borarrrrRcooo
- No te duermas. - Le dije -
El alcohol inundaba su cuerpo, su mente, su conciencia. Pensé, en que no merecía todo aquello, que por mas amor que sintiera por Jairo, merecía alguien mejor.
Mientras llovía, las luces amarillas de los faroles de la ciudad iluminaban mis lágrimas. El transporte se detuvo sobre el lodo, todas las personas bajaron.
- Jairo despiertate ya llegamos.
Jairo no respondía, su cabeza caía al frente sobre la silla de la siguiente fila.
- Jairo por favor despiértate...
- POR FAVOR SEÑORES SALGAN - gritaba el conductor del colectivo -
- Ayúdeme por favor mi amigo está borracho y yo estoy enfermo.
A ese hombre parecía no importarle. No podía levantar a Jairo....me sentía tan impotente.
- Señor por favor. - le supliqué al conductor -
- Solo lo ayudo a sacarlo no más.
El hombre casi que lo saco solo. Esperé en la puerta del transporte, en medio de la lluvia y el lodo, junto a las personas que madrugan a tomar la ruta circular de ese bus. El hombre apoyo a Jairo sobre mi hombro izquierdo para retornar al vehículo. 
Jairo cayó arrastrándome hacia el lodo.
La gente observaba inerme.
Con la ultima energía de esa noche, con furia lo levanté del lodo, lo obligué a caminar, estaba inconsciente pero respondía torpemente, siempre con la cabeza gacha caída. Resbalaba...y yo con él. Su traje de paño estaba demasiado sucio. De nuevo lo hacía surgir de entre el lodo, caminamos entre los huecos de la calle sin pavimentar, bajo la suave e incesante lluvia. Finalmente, frente a la puerta de su casa cayó de rodillas.
- qqqqqqqquiiiirroooo ootttttttttrrrrraaaaaa pppppooooolaaa.
Lo detuve, lo devolví a la puerta, metí una de mis manos en su pantalón en busca de las llaves, mientras abría, Jairo gateaba en busca de una inexistente botella de aguardiente.
- Para donde vas????
- USSSSttttddd UstTTTTTTTtttttTTTedddddddd, nOOoo Queireeeeeeeee queeeee me evvvvvvvvvvvvvvvrttttTTTTa
-Jairo quédate aquí - mi voz parecía tener un efecto calmante en Jairo -
Llorando de rabia lo arrastré por las irregulares escaleras de su casa, abrí la sala que era su cuarto, lo arrastré hasta la cama bajo las escaleras, lo recosté, lo desnudé, le puse la pijama, doble su sucio traje de paño, lo cobijé, observé su rostro rostro iluminado por los primeros rayos del sol que cruzaban la niebla de la mañana para colarse por la ventana del cuarto de Jairo. Lo observé dormido, borracho...Y lloré al ver como brillaba su cabello dorado con los primeros rayos del alba.
-Jairo adiós, te adoro pero adiós, no puedo con esto  - mientras le daba un beso en la frente -
Dormí todo el día, el agotamiento no me dejaba pensar en lo que había pasado en la madrugada. Esa  noche sonó el teléfono, quité las cobijas de mi rostro para volver a la luz. Contesté
- GORDIIIIIS ¿POR QUE ME DEJASTE BOTADO EN MI CASA?¿POR QUE NO TE QUEDASTE CONMIGO ARRUNCHANDOME? -  dijo en tono de reproche -
-¿Con que te dejé botado? Sabes que Jairo hasta aquí llegamos
-¿Ah, es que ya no le importó?¿Es qué ya se consiguió otro?¿O es qué se la pasa de sauna en sauna?
-¿Jairo como me dices eso? No es por eso, estoy cansado de tus borracheras, estoy cansado de tus putos shows. ¿Te parece poco lo que hiciste anoche?
- ¿Qué hice?
-¿No te acuerdas?
- Te desapareciste toda la semana sabiendo que estoy enfermo, me llamas un viernes a las 3:30 de la mañana para decirme que te robaron, como un guevón voy a recogerte y que me encuentro, estabas bebiendo con un gamín, me dices que te gastaste los últimos mil pesos en una cerveza, después te monté en un colectivo donde quedaste en coma, nos tocó al conductor y a mi bajarte, después te arrastré desde el paradero hasta tu casa, cuando estaba abriendo te querías ir a gatas pidiendo no sé que aguardiente o pola, te subí hasta tu cuarto, te cambié, doble tu ropa y aún me dices que no me  importas, que soy el malo, que tengo alguien mas. Jairo me parece el colmo, a mi me parece que eres alcohólico.
- No digas eso, yo no soy alcohólico, yo viví con un alcohólico de verdad, el llegaba todos los días con una caja de aguardiente, nos poníamos a tomar yo caía primero y el seguía tomando, después me levantaba a putearme todo borracho, yo no me dejaba y mas de una vez nos dimos en la mula. A mi solo me gusta el trago, yo no bebo todos los días.
- No bebes todos los días pero cada vez que bebes te enloqueces, no eres tú, los ojos se te llenan de irá como si estuvieras poseído, se te ponen rojos como si estuvieras trabado, te pones muy agresivo. Mira Jairo, no quiero que lleguemos a los golpes por tu culpa como paso con tu ex, si nos vamos a  golpes ya no hay respeto alguno en la relación. Lo pensé muy bien tú y yo hasta aquí llegamos, me vale culo que este enfermo, hasta acá llegamos. - con todo el dolor del alma colgué el teléfono -
Dos minutos después sonó el teléfono.
- Gordis, no seas así
- Es definitivo Jairo, por favor no me marques de nuevo -volví a colgar-
Veinte minutos después sonó de nuevo el teléfono, pensé en esos veinte minutos que de verdad estaba muy enamorado, me hacia falta todo de él, su sonrisa sus estupideces, sus mordiscos. 

Contesté.

En tono conciliador me convenció de volver, no me convenía quedarme solo en el estado en el que estaba. Jairo se comprometió a cuidarme en la medida que su trabajo se lo permitiera, también se comprometió a no tomar hasta que se terminarán los seis meses de mi abstinencia. Los siguientes dos meses la relación se tranquilizó, casi no salíamos a rumbear pero salíamos de paseo, como siempre la pasábamos muy bien, los fines de semana películas de terror junto a mucha ternura, recuerdo íbamos a comer una deliciosa ensalada de frutas con helado en el centro de Bosa. Siempre había querido esta tranquilidad. Pensaba si todo sigue bien me gustaría vivir con Jairo, tener nuestras cosas.

Que iluso era.
Para mi cumpleaños que es cerca el día de navidad, decidimos salir de nuevo a Lotus
- Bebe te voy a dar permiso para que tomes, pero prométeme que vas a parar el trago cuando te sientas mareadito.
- MI GORRRRRRRRRRRRRRRRRRRRDISSSSSSSS - mientras me mandaba un mordisco al cuello -
Jairo había cumplido hasta el momento su promesa a cabalidad, me pareció justo. Quería creer que no estaba con un alcohólico, guardaba tontamente la esperanza que estos meses sin alcohol lo hubieran hecho recapacitar.
Esa noche nos encontramos con los amigos de Jairo, casi toda la noche estuve hablando William, el mejor amigo de Jairo, mientras Jairo iba y venia saludando conocidos, ocasionalmente se acercaba a mi para robarme un beso, sabía pronto algo iba a estallar...Cada vez, con cada beso sus ojos estaban mas rojos, sus besos sabían más a alcohol.
- Jairo no quiero que tomes mas, te acuerdas lo que te dije hace un par de meses, te acuerdas lo que pasó. Tú sabes lo que va a pasar si me vuelves a hacer un show?
Jairo despectivamente me observaba mientras tomaba un sorbo de alcohol.
- Usted lo que quiiieeere es que yo no me divierta.- mientras se tambaleaba en su sitio -
- Jairo nunca te he puesto problema en que hagas lo que quieras, para que te pongas a decirme guevonadas
- Usteddddd es un aburrido, déjeme tomar, quiero baiiiilaaaar -mientras toma otro sorbo de alcohol-
- Sabe que Jairo haga lo que quiera- con rabia.
Me abandono. Me fui preparando para el show.
- Juan déjalo él es así, solo cuando lo dejes se va a dar cuenta de lo que tenía.
Me dijo William mientras lo veíamos tambalearse en medio de la pista de baile con el vaso plástico en alto. Un rato después Jairo volvió totalmente ebrio, enfurecido, poseído por el espíritu de los furibundos demonios ebrios de su pasado.
- Udddddd es unnnn hijueputa - empujandome sin sentido - uuuuuddddd esss ellllcuuuullllpaaa ...bllleeee deee tooodosss midsssss pppprooobleeeemasss. Udddddd noooomeeeee quiereeeee. udddddddnooo meeeeequierrrrrr. YOOOOOOSSSSSS...EEEEEE, YOOOOOO LOVIIIIIIIIIIII YYYOO
O LOOOOO VIIIIIII M...IRANDOOOOOOOOO OTROSSSSSSSS TIPOSSSSSSSS
- Sabe que Jairo ABRASEEEEEE, YA ME MAME DE ESTA MIERDA. NO ME JODA LA PUTA VIDA. MARICA Y SI TENGO OTRO QUÉ PUTAS?-  dije con rabia -
Jairo me empujó, yo lloraba de rabia, William había ido al baño.
Jairo se lanzó a pegarme, lo empujé, se desequilibró al chocar sus talones con un desnivel de la discoteca, cayó contra el piso; se levantó, parecía no importarle el dolor, sólo quería pegarme. Lloré esquivándolo, no quería levantarle la mano, estaba preocupado por el golpe que se había dado, aunque también pensaba que no merecía mas de lo mismo, que él se lo había buscado.
- Señores me permito solicitarles dejar el lugar - dijo uno de los guardias de seguridad del lugar -
- Ayúdenme a sacar a mi amigo, está muy borracho
- Solo les digo que por favor se retiren del lugar
- YYYooooo quiero seeeguir tomando...- gritaba desesperado Jairo -
- POR FAVOR SE RETIRAN O LOS SACAMOS...
Dejé a Jairo dentro del bar, la rabia en mi bullía mezclada en una tormenta de tristeza, no quería líos. Al  ir bajando las escaleras los guardias sacaron a Jairo a las escaleras, casi de salida del bar, Jairo me alcanzó en un amplio escalón como una plataforma.
De nuevo intento atacarme, lo empujé contra un muro, su cabeza sonó secamente contra el metal , para caer semiinconsciente en el piso. A los guardias en la puerta poco parecía importarles. Me afané demasiado, por mas rabia que tuviera, Jairo era alguien importante para mi, en aquel momento la rabia me pudo mas, aproveché para salir del lugar, como con uno de sus últimos shows...Lo dejé a su suerte.
Cuando salí, Jairo ya se había levantado, e iba tras de mi.
- MALPARIDO ¿Vaaaaa ssssaaaa...lirrr cccooorrrienddddo? - gritaba Jairo con una botella rota en su mano derecha queriendo agredirme -
- Jairo ¿qué es esta mierda?. No quiero cascarle.
Se abalanzó sobre mi tratando de pegarme con la botella.
No logró siquiera tocarme, dos de los jóvenes trabajadores sexuales de la esquina de Theatron lo sostuvieron por la espalda.
- Pelado váyase agarre taxi que nosotros tenemos a este borracho mientras usted se va.
Agradecí infinitamente a aquellos dos muchachos. Al pasar la calle tomé el primer taxi. Miraba por la ventana trasera del taxi mientras los jóvenes liberaban a Jairo. Él quedó trastabillando, perdido, solo, borracho entre las sombras de la madrugada del día de navidad.
Al otro día Jairo me llamó.
-Hola gordis ¿qué pasó?-  con tono lastimero  -
-No se acuerda?
-No
-Me parece el colmo
-¿Qué fue lo que pasó?
- Jairo usted y yo hasta acá llegamos, veámonos necesito que me entregue mis cosas
- ¿Pero qué fue lo que paso gordiiiiis?
- Cuando nos veamos le cuento.

Nos vimos en un centro comercial cercano; Jairo llevó unos zapatos, junto con unas camisas que tenía su casa, también llevé algunas cosas que él había dejado, ambos dejamos nuestras respectivas cosas sobre la mesa. Duramos cerca de una hora hablando, le conté lo que había sucedido, le comuniqué mi decisión definitiva de terminar la relación, lloramos en un café lleno de gente sin importar que fuera medio día.

Tras una semana de constantes ruegos salimos de nuevo para celebrar el fin de año. Fue una noche tensa entre nosotros, quería celebrar con él aunque la relación hubiera terminado. Jairo prometió no beber aquella noche.
- Gordis usted no sabe la falta que me hace
- A mi también, pero primero tengo que pensar en mi, no puedo seguir contigo, tú sabes por que. De verdad creo que eres alcohólico
- Gordis yo te he dicho que no y que no.
- Mira estuve buscando en internet si estas dispuesto a aceptar tu problema te voy a apoyar. Conseguimos una psicóloga, vamos a alcohólicos anónimos, es la única forma que podría volver contigo.¿Estas dispuesto a hacerlo?
- Mas tarde hablamos, mas bien vamos a bailar.
Las tensiones no se difuminaron en toda la madrugada. Decidimos ir a mi casa donde no había nadie, mis padres y mi hermana habían salido donde mis tías a celebrar el año nuevo.
Tras una semana sin sus besos, su boca me supo a miel, volvimos a hacer el amor. De madrugada, verlo dormido en mi cama, me recordó cuanto lo amaba; de alguna manera sabía que esa noche había sido la última que hacíamos el amor.  Aquella mañana hablamos de nosotros.
 
- Gordis volvamos.
- Tú sabes cual es la condición.
- Lo voy a hacer
- Mira no creo que ahora por el fin de año se pueda hablar con Lina, a ver si nos puede ayudar, ¿te acuerdas? la psicóloga que me ayudo con lo de Toño hace un par de años. Mira, mientras podemos hablar con Lina voy a averiguar con alcohólicos anónimos. Prométeme una cosa, no vas a tomar hasta que vayamos  con Lina.
- Listo MIII YEYYYYYYYYYYYYYYYY
- Gordis, hoy esta cumpliendo años William.
- Fresco ve y diviértete, pero acuérdate, esta vez si la cagas no hay mas oportunidades y es en serio.
Luego de eso me dio un beso. Sabía lo que iba a pasar, era la última prueba, y la iba a perder
-Tranquilo gordis.
Siempre que Jairo salía sentía paranoia de despertar por culpa de sus llamadas a las dos de la mañana, aquella noche la corazonada fue mas fuerte.
- Hola gordis
- Hoooooola -  contesté somnoliento, ví la hora, eran las 2:54 am -
- Gordis estoy donde William, me podrías prestar veinte mil pesos - sonaba tratando de ocultar el alcohol en su voz -
- Y eso ¿para qué?
- Es que compramos trago con William y el novio, me quede sin para el taxi.
- Marica usted está borracho otra vez
- Gordis yyyoo, ssssooollooo tomee unnnn poquito, solo essstoy prendidiiiiito
- Guevon usted es un cínico. Esta mañana me prometió que no iba a tomar. Usted no tiene remedio. Jairo lo prometido es deuda, hasta aquí llegamos usted y yo, y esta vez no hay mas oportunidades.
- Gorrrrdis no por favor usted sabe que yo lo amo.
- Yo a usted también, pero las cosas así no van para ninguna parte, es mi última palabra.

Mi corazón no estaba roto, estaba intacto, el alcohol lo había ahogado, ahora mi corazón jamas se pudriría, permanecería preservado en alcohol  hasta que una nueva flama lo incendiara.

Cerca de 15 días tras haber terminado con Jairo, me apareció unas extrañas verrugas en el pene. Al ir al medico me sentí algo humillado no solo por la situación sino por que al comentarle que soy homosexual, empezó a realizarme preguntas sobre mi vida sexual, mirándome como si fuera lo peor, como con asco y repulsión. Tras revisarme me dijo que eran condilomas, me receto un líquido extraño para quemar las verrugas. No me dijo nada mas. Aquel día salí de muy mal genio, marqué para citar a Jairo cerca de su universidad. Nos encontramos en un lugar, donde solíamos tomarnos algunas cervezas.
- Gordis te veo de mal genio.
- Tengo que contarte algo.
- ¿Es grave?
- Mas o menos. Resulta que hace unos días pepe resultó con unas verrugas lo mas de feas...Fui al médico, me dijo que son condilomas. Jairo con la única persona que he estado en todo este tiempo es con usted. Guevón le dije que si iba a tirar con alguien mas se cuidará.
- Gordis, no te he puesto los cachos con nadie.
- Ni yo tampoco ¿Cómo me explica esta mierda ahhh?...Marica yo creo que usted se lo comió con alguna de sus amigas estando borracho, como usted se la pasa rumbéandoselas, o con quien sabe quien se lo comió, como usted se enlaguna y después ni sabe como llega a la casa.
- Gordis no digas eso.
- ¿Que mas quiere que piense ahh? Me parece el colmo de la irresponsabilidad de parte suya, guevón podría ser peor por ahí VIH o sífilis y el que termina cagado soy yo. A mi los cachos no me importan, lo que me saca la puta piedra es que no se cuide, márica es que como es posible que no se acuerde de nada.
Jairo escuchaba con la cabeza agachada huyendo de mi mirada mientras tomaba un trago
- Solo quería contarle para que se cuide, piense en su mamá, en su hermana, en su sobrino.
- Gordis ¿ya te dieron algo?
- Si una vaina para echarme.
Al día siguiente la melancolía me embargó regresé en horario normal al sauna donde nos conocimos, me senté en aquel lugar donde por primera vez tomé su cabello en mis manos. Lloré, lloré mucho en la cálida soledad, en mi corazón el alcohol se confundía con mis lágrimas, llorar más ya no tenia sentido. Seguiría mi vida.



Tras ese día Jairo, siguíó insistiendo en que volviéramos, pero la decisión por mi parte fue definitiva.No hay peor ciego que el que no quiere ver.

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Aquí medio dormido lleno de dolor sintiendo que no solamente mi corazón, sino también mi mente aunque sin heridas, ya no funcionan como antes... algo se lleva la vida de mi.
Parece mi madre ha encontrado a Jairo, no sé que le ha dicho, pero ha venido a casa, es tarde casi de noche, él viste un traje de paño café claro, esbozo algo de alegría, pero aún con él allí estoy ido. Estoy sentado en uno de los sillones de la sala en el primer piso de la casa, estoy aún con la pijama, una suave cobija roja me cubre mientras perdidamente observo la tv sin comprender nada. Jairo sonriente como siempre saluda a mi madre:
- Que tal Señora María. Mire acá les traje - ofreciendo una caja con una docena de donuts -
Estoy inerte frente al televisor mientras ellos hablan, algo entiendo.
- Jairo, mire como esta Juan - dice mi madre, ya mucho mas calmada - Mire ¿ud qué cree que sea? Yo creo que Juan tiene algo, él me dijo que con ud era con la única persona que no se había cuidado.
- Doña María, no se preocupe él no tiene nada.
- Pero mire como tiene la boca, la lengua, las tiene todas blancas.
Vienen hacia mi, rompiendo mi letargo.
- Abre la boca y saca la lengua - dice mi madre orden la cual obedezco sin chistar nada -
Jairo mira mi boca, escudriña con sus hermosos ojos verdes.
- Eso no es nada - dice Jairo - 
Pero reconozco algo de preocupación en su rostro.
- Jairo, venga a la cocina. - dice mi madre -
Escucho una discusión principalmente mi madre regañando a Jairo, no escucho bien, estoy absorto en la tv que no entiendo.  Al final Jairo sale cabizbajo, su presencia me devuelve al mundo por unos segundos, se despide de todos mientras sale de casa. Al salir, Jairo, vuelvo y mi letargo. 
- Diani - dice mi madre dirigiéndose a mi hermana - bota a la basura esas hijueputas donuts.

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