miércoles, 29 de junio de 2011

2-9



"And the sex, and the drugs, and the complications
Baby, did you forget to take your meds?"

Meds. Placebo.

Los días pasan monótonos, cada día es igual al otro ¿Es este el mismo día? ¿Han cambiado los días? Las pequeñas diferencias entre los días se disuelven en mi mente dañada, el dolor en todo mi cuerpo me recuerda todo lo que ha sucedido, deseo todo esto termine de una vez, deseo estar mejor, tener por lo menos algo de voluntad para tomar las riendas de mi recuperación. Cada decisión que tomo la olvido, si la recuerdo al tratar de ejecutarla nada en mi cuerpo responde, el colocarme la ropa, ir al baño, tomar una cucharada de comida.
Aunque mis piernas están respondiendo mucho mejor, mis manos no, saltan solas, mis hombros tiran constantemente hacia atrás de manera automática, necesito ayuda para comer, ninguna parte de mi cuerpo responde bien a las torpes órdenes de mi cerebro, mis noches son algo mejores pero los músculos de mi cuello se encuentran tan rígidos que no puedo dormir del todo bien. Lo único que puedo hacer es esperar, dejar que el tiempo pase,  que la medicación termine de hacer efecto para que todo mi ser pueda responder bien.
La mayor parte del tiempo la paso solo en cama o sentado en un sillón absorto, perdido en la TV sin entender trama alguna, como mi padre viendo deportes, eventualmente Lana me acompaña, siempre me alegra verla cerca a mi. La toma de la medicación, la aplicación de la vaselina se ha vuelto rutinaria, sigue sin gustarme la sensación de la grasa sobre todo mi cuerpo, pero aunque mi piel ha ido mejorando su humectación, el brote generado por kaletra aún me molesta, es casi tan molesto y perseverante como el picor generado por la varicela que me diera a los quince años.
Estar solo en este estado me hace recordar mi temprana adolescencia, donde pasaba días enteros, solo en casa, mirando por la ventana, sintiéndome solo pero contento de conseguir la aprobación de mis mayores por disfrutar esa vida sin alas, consumido por el sentido de responsabilidad que mi madre me inculcó desde muy niño, pero está vez, solo hay sombras de los sentimientos, arrepentimiento por todo aquello que deje de hacer, por todas aquellas oportunidades que quizás no pueda volver a tomar, por toda esa vida que se me olvido vivir. El primer sentimiento que ha retornado en mis momentos de lucidez, es una sombra de la tristeza, una extraña ajena, lejana, amarga, indescriptible.  


Siento mucha curiosidad de saber si hay alguien mas que haya pasado por lo que estoy pasando, necesito saber que hacer para salir rápido de este estado, pero sólo tengo a mis padres, mi hermana y a lanita. Quizás alguien en el grupo de apoyo, no puedo ir solo, mas aún, ni siquiera puedo expresarme bien verbalmente, soy consciente que me pierdo mentalmente, que quedo ausente en algunas ocasiones, es extraño tanto para mi como para las otras personas

Me gustaría conocer las historias de otras personas que hayan sido diagnosticadas, especialmente si alguna de ellas ha pasado por la situación en la que me encuentro, quiero saber mas de la vida de las personas que se encuentran en mi nueva condición. Desde mi situación la única manera para conocer personas portadoras y quizás alguien que me pueda ayudar, es volver a las páginas de perfiles para encontrar amigos y pareja, así como a las salas de chat; hay algunas páginas de perfiles donde las personas tienen la opción de informar su estado serológico. Sin embargo ya he renunciado un buen par de veces a ellas, al mundo lo mueve el sexo mas si se es homosexual, sexo es lo mas fácil de conseguir la red, ello me aburre, a veces solo necesito hablar con alguien, solo eso, también está el elitismo de la comunidad homosexual de la ciudad, en la red es patente la discriminación dentro de la misma 'comunidad', por vivir al sur de la ciudad he sido rechazado tantas veces, y el VIH una razón mas para discriminar. Esa misma discriminación ha hecho que los homosexuales disfracen sus soledades con máscaras de alegría, vestimentas de colores y cuerpos súper trabajados.

Aunque no puedo escribir bien con mis manos algo de control motor grueso ha retornado, respecto a la lectura puedo leer frases y palabras entenderlas pero no encadenarlas, un libro para mi es una tortura, leer es desgastante, requiere mucha energía y concentración en el estado en el que me encuentro, concentrarme en la realidad cuando no sé en que momento volveré a caer en el vacío sin recordar al volver  lo que hacía pocos momentos antes es frustrante.

Me levanto de cama. Con el equilibrio que he ido recuperando camino lento pero seguro hacia el baño, de nuevo en el espejo mi enjuta figura, por un momento observo directamente a mis ojos, ¿soy yo? ¿soy las misma persona?¿qué soy?¿dónde estoy?...Despierto de nuevo, quisiera que estos lapsos terminaran. Enjuago mi rostro, de nuevo me observo. Solo pienso en que voy a salir de esta, es mi único pensamiento cuando estoy en el mundo, me lo repito una y otra vez.
Me encamino al estudio en el primer piso de la casa, aún me da algo de miedo bajar las escaleras, paso a paso voy bajando apoyado en la baranda de madera. Mi madre llama al desayuno:

-  Padre, no se te olviden las pastillas

En la mesa una taza con chocolate, dos huevos, un trozo de pan junto a las tres pastillas me esperan. Sentado mis manos tiemblan al levantar la taza de chocolate,  el ruido incoherente del televisor acompaña la mañana gris.
Tras terminar el desayuno, me dirijo lento al cuarto de estudio, tomo asiento, torpemente me doblo a prender el computador, me duele terriblemente el cuello y los hombros, los temblores de mi mano no me dejan atinar al botón de encendido, intento mantener en mi mente la dirección de la página, la página la repito mentalmente una y otra vez para  mantenerla en mi memoria.
Tras unos minutos la máquina inicia. Sentado frente al monitor todo me incomoda, la silla, mi piel, la postura, mi cuello rígido, la vaselina derretida en mi piel bajo la pijama. Lentamente aparecen los difusos iconos de las aplicaciones, recuerdo los símbolos de cada una de ellas, recuerdo para que sirven, pero no entiendo las letras que indican sus nombres. Mi temblorosa mano derecha toma el ratón tratando de acomodarse para poder mover el cursor hacia el icono del navegador, mis dedos tiemblan de manera descontrolada sobre los botones del ratón. La desesperanza aflora por unos segundos. Respiro profundo, mi mano se estabiliza un poco. Mover la mano, mover los dedos duele, pero ahora el cursor se encuentra sobre la barra de las direcciones.
Observo el teclado, es una marea de símbolos que debería comprender, que debería poder enlazar, de nuevo respiro profundo tratando de asociar los símbolos de la dirección con los símbolos de en el teclado, es extraño en mi mente las letras son solo símbolos sin significado, sin sentido, juntas también carecen de cualquier cualidad y utilidad, son sólo imágenes, de alguna manera se que esas imágenes esos símbolos deberían poder enlazarse para poder comunicarme, debo recordar como se usan, que sentido tienen...no puedo con esto, volveré a mi cama estoy exhausto.
                                                                         
Internet es mi salida, mi único lazo con el mundo exterior aparte de mi familia, pero no puedo usar el computador ¿Cómo aprendí a escribir?¿Cómo aprendí a comprender el significado de las letras? Todo ese conocimiento está aún dentro de mi, está ahí, desorganizado, disperso, aislado, solo una maraña de electricidad sin sentido en mi cerebro, debo recordar como leer, como escribir de nuevo, pero en papel antes de poder usar el computador.


Aprendí a leer finalizando mis tres años de vida, no recuerdo bien pero sé que lo hice, tanto así que a mis cinco años ya estaba cursando el primer grado de primaria, en casa de mi abuela paterna había una modesta biblioteca con libros diversos, literatura, revistas, unas dos o tres enciclopedias, libros de ciencia, biología e historia. Aquella biblioteca estaba conformada por los libros que quedaron de una librería quebrada que habían montado un par de tíos durante los años 70; con aquellos libros aprendí a leer, con aquellos libros supe de otros dioses, de los griegos, los galos, los fenicios, de las plantas y los animales que habitan el mundo en el que nací, de seres y lugares que la educación formal jamás me mostraría, el cuarto de la biblioteca era mi cuarto favorito. Al principio por los llamativos dibujos en muchos de los libros, después por esos pequeños trozos del mundo y del pensamiento de la humanidad, en los solitarios años de mi niñez aquellos libros fueron muchas veces mi compañía, por ellos aprendí a amar la naturaleza, quizás no he sido ni soy un erudito, pero esa biblioteca sembró en mi la semilla del saber y la curiosidad. Hubo libros que de allí que nunca leí;  tras salir nuestra familia de la casa de mi abuela paterna a nuestra propia casa llevé conmigo algunos libros,  un par de diccionarios, otros de literatura.
Un par de años tras la muerte de mi tío Fabián, mi abuela sufrió una trombosis la cual afecto el cerebro dejando su conciencia fuera de este mundo, uno de mis tíos empezó a encargarse tanto de mi abuela como de la casa; él sin contar con la opinión de nadie regalo y vendió los valiosos libros de aquella biblioteca a precios irrisorios para poder arrendar los cuartos de la casa. De aquella biblioteca sólo quedan algunos libros que mi padre y yo trajimos a casa.
Algunos de esos libros están en el estudio de casa junto al computador, de haber sabido que mi tío regalaría los libros habría salvado la enciclopedia de los animales, solo me queda una edición especial del Quijote y otros pocos. Los recuerdos de mi vida están intactos pero las emociones asociadas a ellos están totalmente distorsionadas.
Tras el vidrio del pequeño estante de libros en casa, está aquel libro que nunca leí pero cuya portada siempre llamaba mi atención, no recuerdo por que nunca lo leí siendo un clásico, en su portada hay grabados una luna y un cohete  en un estilo de los años 50.
Me cuesta mucho leer, pero la medicación ciertamente ha permeado mi cerebro;  tras unos días de mucho esfuerzo he logrado avanzar algunas páginas del 'Viaje a la luna' de Julio Verne, me cuesta mucho trabajo entender el sentido de las frases, poco a poco voy entendiendo de nuevo, a pesar de ello no puedo seguir la trama del libro, siempre olvido los personajes, olvido lo que paso en el párrafo anterior, debo volver siempre a releer, volver a entender, todo ello es un desgaste, pero tengo de nuevo las letras, quizás no estaban tan desconectadas después de todo, pero falta mucho para poder recuperar del todo mis capacidades, recuerdo al leer sentía algo, un algo que no se describir, una emoción que ahora está ausente para la que no hay nombre.

Aparte de leer, he estado garabateando en mi pequeña libreta , intentando controlar mis manos de nuevo, dibujando remedos de letras una y otra vez. En algún momento cuando sienta que he recuperado parte de mis capacidades, escribiré sobre todo esto que me está pasando, si es que en algún momento puedo recuperarlas del todo

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Me levanto de cama, con el equilibrio que he ido recuperando camino lento pero seguro hacia el baño, de nuevo en el espejo mi enjuta figura, por un momento observo directamente a mis ojos, ¿soy yo? ¿soy la misma persona?¿qué soy?¿dónde estoy? Despierto de nuevo, quisiera que estos lapsos terminaran. Enjuago mi rostro, de nuevo me observo. Quisiera estar ya mucho mejor de nuevo, para reconstruir mi vida, ello va a tomar mucho tiempo, esfuerzo y paciencia.
Me encamino al estudio en el primer piso de la casa, bajo temeroso las escaleras, paso a paso voy apoyado en la baranda de madera un poco menos que los días anteriores. Mi madre llama al desayuno:

-  Padre, no se te olviden las pastillas

En la mesa una taza con chocolate, un trozo de queso, dos huevos, un trozo de pan y las tres pastillas me esperan. Sentado mis manos tiemblan al levantar la taza de chocolate,  el ruido incoherente del televisor acompaña la lluviosa mañana gris, tras terminar el desayuno, me dirijo lento al cuarto de estudio, tomo asiento, torpemente me doblo a prender el computador, casi no puedo atinar al botón de encendido,  recuerdo la dirección de la página la repito mentalmente una y otra vez para que no se vaya de mi mente. Tras unos minutos la máquina inicia. Sentado frente al monitor todo me incomoda, la silla, mi piel, la postura, mi cuello rígido. Lentamente aparecen los difusos iconos de las aplicaciones, recuerdo los símbolos de cada una de ellas, recuerdo para que sirven, pero ahora entiendo las letras que indican sus nombres. Mi temblorosa mano derecha toma el ratón tratando de acomodarse para poder mover el cursor hacia el icono del navegador, mis dedos tiemblan de manera descontrolada sobre los botones del ratón, la desesperanza aflora por unos segundos. Respiro profundo, mi mano se estabiliza por un momento. Mover la mano, mover los dedos duele, pero ahora el cursor se encuentra sobre la barra de las direcciones.
Observo el teclado, es una marea de símbolos que recuerdo, aun los veo confusos, creo ahora los puedo enlazar, de nuevo respiro profundo tratando de asociar los símbolos de la dirección con los símbolos del teclado, es extraño en mi mente las letras aún son solo símbolos sin significado, pero ahora tienen sentido, juntas ahora parecen tener utilidad, esas imágenes se enlazan débilmente para poder comunicarme, entiendo con esfuerzo como se usan, que sentido tienen, sé que puedo con esto.

Voy escribiendo la dirección de la página, al ir escribiendo con varios dedos las señales de cada dedo se confunden haciendo ininteligible el texto, debo ir borrando las letras que accidentalmente teclean sin control los dedos.  Si voy letra por letra podré hacerlo. Terminé. ENTER

Mi memoria episódica está intacta puedo recordar hechos antiguos, pero mi memoria de trabajo esta dañada, así que modifico mi estado serológico, aquellas fotos de mi mismo momentáneamente me traen recuerdos.  Soy yo, aquel chico de las fotos soy yo, deseo volver a ser él. Activo las fotos que parecen mas agradables, olvido si modifique el estado serológico, vuelvo a revisar.. Ahora olvido si active las fotos. Este ciclo se repite varias veces, hasta que siento que no puedo seguir así, guardo las modificaciones sin recordar realmente si los dos están activados, estoy agotado.

Los días pasan lentos mientras inicio la terapia ocupacional, el libro del viaje a la luna medio me entretiene, cada día no avanzo mas de una hoja, debo repetir muchas veces la lectura antes de agotarme para haber entendido algo, en general  vivo constantemente agotado. Deseo hacer ejercicio, pero debo esperar a tener mas energía, kaletra ya no me brota, pero si me da mucha comezón

NO IMPORTA, NO IMPORTA!!!!!,

Ignoro la picazón por mas desesperante que pueda ser, no tiene ni punto de comparación al horror del efavirenz en mi piel.  Esto es temporal, lo repito para mi, aunque la torpeza quizás no lo sea. Solo el tiempo lo dirá.

Navegando con esfuerzo en el sitio web buscando entre las personas que tienen la valentía de informar su estado serológico (que son pocas) decido enviar algunos 'hola', he pasado poco tiempo en el computador, estoy agotado, mi cabeza no puede mas, debo  descansar.

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