En la tarde del día siguiente a la aprobación del nuevo esquema mi madre ha traído los medicamentos. Me encuentro en la sala sentado en la sala de la casa perdido mirando al televisor.
- Padre mira ahí traje las pastillas.
- Dee jaaa me ve r
En una bolsa plástica de color blanco hay un frasco de color blanco. Temblorosamente saco el frasco.
- Ojala que estas pastillas no te hagan daño. Ojala se te quiten esas maricas pesadillas- dice mi madre-
Después de la cena y la aplicación de vaselina estoy recostado en cama, mi padre trae las pastillas, mi horario de toma será a las 8:30 de mañana y noche. Al salir mi padre de la habitación, me incorporo, tomo de la mesa de noche las pastillas, observo las pastillas en mi mano derecha. Observando mi mano veo como tiemblan, mi piel destrozada, siento la vaselina en mi cuerpo, también la irritación de mi piel por culpa del efavirenz, observo el brillante naranja del frasco de Kaletra,
Me recuesto en mi cama a mirar el techo. Allí nuevamente me pierdo en uno de esos intervalos.
Al volver junto mis manos sobre mi pecho, las pastillas en medio de mis manos unidas en posición de palmas unidas como si fuera a orar. Estas pastillas ahora harán parte de mi vida, parte de mi ser, parte de mi energía, que sea para bien. Con las pastillas apretadas contra mis palmas siento que doy parte de mi energía a las pastillas, con los ojos cerrados doy luz a las pastillas para que vuelva a mi para que sean parte de mi y yo parte de ellas. Confío todas mis esperanzas en ello.
Aún bastante mal mi madre ha decidido llevarme al grupo de apoyo del hospital, ella estuvo vario días antes.
- Mi amor vamos a ir al grupo de apoyo
Inofensivamente accedo. Es una mañana gris de viernes, siempre la lluvia, la lluvia, la lluvia de esta puta época. Llegamos a un auditorio, no sé donde estoy, nuevamente estoy perdido, no sé como llegamos. Aún estando con mi madre no reconozco ningún lugar, Hay allí algunas personas, varios ya mayores, todos hombres homosexuales. Es uno de los tantos auditorios de la universidad donde se encuentra el hospital; la psicóloga está sentada frente al tablero, las otras personas en sus sillas forman forman un semicírculo rodeando la psicóloga. No me importa, solo quiero zafarme de alguno de los sacos o de mi "bufanda ninja", alias el cosito.
-Tápese, NO LO QUIERO VER CON GRIPA- exclama mi madre -. En estos hospitales con tanta bacteria que hay.
Me siento como puedo, me duele todo, todo, todo, aún estoy brotado no por culpa del efavirenz sino de kaletra, pero es mas llevadero, me pica, me duele todo como para poner atención. Mi madre muy acelerada y alteradísima se sienta a mi lado.
- Buenos días muchachos, para los que no me conocen mi nombre es Carmenza Ramírez, psicóloga especializada del grupo de apoyo del hospital. Presentémonos para las personas nuevas que están hoy aquí.
Varios hombres se presentan, presto poca atención siento mucho cansancio, solo quiero dormir
- Tenemos alguien nuevo aquí ¿Cómo es tu nombre? - al llegar a nosotros-
- Juuuan - contesto con voz perdida-
- ¿Hace cuanto estás diagnosticado?
Me recojo dentro de mi chaqueta no quiero hablar, tiemblo.
- Él no puede hablar bien. Llevamos casi un mes desde que salio del hospital-comenta alterada mi madre- es que mire se me enfermo, mírelo como está. Es es cuantas veces le dije yo que se cuidará.
-Señora, déjelo hablar a él
Realmente estoy perdido, estoy ido, sé lo que sucede pero no me importa, nada me importa, no hay rabia, ni tristeza, entiendo poco lo que dicen; mi madre habla sobre mi expareja, empieza a hablar con rabia:
- ¿YO, CUÁNTAS VECES LE DIJE QUE SE CUIDARA? ¿CUÁNTAS?
Me mira en tono de reproche:
-Si ve por meterse con ese borracho.
Saco fuerzas para articular lo mejor posible mi habla, no sé si es rabia acumulada por sus constantes reproches, pero logro articular un poco mejor mis palabras:
-A Jjjjjairo lo quee eeería mucho. - los presentes se aburren con mis lapsos y tartamudeos- haaaa bia mucha cooooonfianza. Entre los dos lo sabes.
- ¿Cuántas veces yo le he dicho que uno no tiene que confiar en la gente? ¿No se por que usted se dejo infectar?
- Pero tú tambmbmbién lo queeeeerías.
Mi madre tuerce su boca con rabia.
-Señora, -la psicóloga- cálmese, le voy a hacer una pregunta?
Mi madre asiente:
- Señora ¿Ud usa condón con su marido?
Mi madre trata de pensar en una defensa pero las palabras no pueden salir de su boca hasta que escuetamente tuerce su rostro y con rabia dice:
- NO.
-Señora, las relaciones de pareja se basan en la confianza entre dos personas. Su hijo confío por que estaba enamorado. ¿Confía usted en su marido? Pues bien su hijo confío en su pareja, como ud confía en su marido.
Los rostros de mas de uno de los presentes muestra una risa socarrona, por la forma de confrontar a alguien alterado. Mi madre se calma, el resto de la charla se desarrolla sobre el tema de la confianza en las relaciones afectivas.
Al final de la reunión muy amablemente un señor de edad nos aborda, mi madre ya había hablado con él la vez que había ido sola.
- Que tal señora, discúlpeme la vez que usted vino sola pensé que usted también era portadora.
- No es mi hijo, la vez pasada vine a conocer el grupo, desde ya casi un mes lo hospitalizamos, venía bien malito.
- Mi nombre es Miguel- dirigiéndose a mi-
Torpemente intento darle la mano. Hay soledad y amargura en su mirada.
Vamos caminando por las escaleras de salida del hospital
- Señora no se preocupe con el tiempo todo va a estar bien - Miguel en tono muy amable- , yo llevo 15 años con el virus y estoy bien, estoy pensionado desde hace algunos años, pero vengo al grupo de apoyo mas a colaborar, hay mucho miedo con todo esto pero no es nada del otro mundo
- Muchísimas gracias
Miguel tras contarnos algunas cosas de su vida, a los cuales no pongo atención, saca un papel donde escribe su numero de teléfono por si necesitamos alguna ayuda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario