No sé de que manera mis amigos de la universidad se han enterado que estoy bastante mal de salud, que había sido hospitalizado. Algunos de ellos me han llamado, no he podido hablar bien, siempre que llama alguien, mi madre detrás mio me hace caras, tuerce la boca diciéndome entre muecas:
- No le vaya a contar a nadie. ¿A quién le importa? ¿Quién nos va a ayudar? NADIE, nadie lo ayuda a uno, la gente es palitraquera.
Ciertamente después de mas de 15 años de amistad con los amigos de mis primeros semestres de universidad antes de cambiarme a ingeniería la cosa no se puede quedar así. A estas alturas no he podido pude contenerme les conté a David y a Javier, pero les he pedido discreción, David es un genetista con fuerte interés en virología quien trabaja con los virus de hepatitis, también saben de mi condición Eduardo y la Maga amigos de casi toda la vida gracias a mis padres. La Maga me ayudó mucho en esos tiempos duros cuando no se sabía que tenía, estando en la mala me decía que yo era su abuelito, su abuelito flaco por mi estado, y los constantes resfríos que tenía.
Eduardo aunque fue a visitarme al hospital. Me ha llamado un día estando ya en casa y me dijo:
- Flaco, yo no sé ud como puede seguir adelante, yo de ud ya me hubiera suicidado. Sabe no soy capaz de ir y verlo así.
Aun siendo mi mejor amigo la frase me parece dura, pero lo comprendo, hace algunos años la Maga fue atropellada por un bus el día de navidad, ella sufrió una fuerte contusión en la cabeza. al llegar al cuarto, vi que la habían rapado, de uno de los lados de su cabeza ella tenía un tubo por el que pasaban coágulos de sangre; realmente se me heló la sangre de verla así, aunque sonreí y la saludé.
Mis amigos de la universidad saben ayudó en casa, y soy soporte para mi familia. De las múltiples llamadas que me han realizado, y de lo que medianamente entiendo entre este estado mental de desasosiego, a la cabeza de Santiago y Gabi, los mas de 10 amigos del combo han hecho una recolecta para ayudarme, la tesis que ellos saben sobre mi enfermedad es que fue una grave crisis por el estrés que manejaba en mi trabajo. Parcialmente es cierto el estrés tuvo un fuerte componente en la activación de mi enfermedad.
Una tarde de septiembre ya pasadas algunas semanas de salir del hospital, ya un poco menos brotado recibo a Santiago y Gabi en la sala de mi casa, estoy algo desarreglado, realmente no me importa mi aspecto. Santiago tan jovial como siempre me saluda, se sienta en el sillón principal de la sala. Santiago es un joven político con una prometedora carrera quien se había retirado de la universidad para defender desde el estado los derechos de la comunidad LGBT del país; por su parte Gabi como siempre seria, una mujer bajita quien tras terminar su carrera se dedicó a cuidar niños, tras ejercer un tiempo y darse cuenta que la academia no era lo suyo. Ella está mas seria que de costumbre, al ver que soy solo una sombra del hombre que conocían. Gabi se acerca a Santiago, frente al sillón hay una mesita de centro con un florero tras de ella me siento, dándoles el rostro.
- Juancho -como me dice Santi- has pensado en algo de medicina alternativa para tu problema de salud
- Siiii pppppeeeeroo no se que.
- Mira nosotros habiamos pensado en unas clases de yoga o que fueras con una bioenergética.
- Noo teeeeeee nee mosssssssss dinerooooo Mi papa. re clamo el din.eeee ro de mis ult imos dias de trabajo estamo sssssssss vivi endo de las in capa ci dades.
Se miran con Gabi quien saca de su bolso un sobre el cual le pasa a Santiago
- Sabemos que estas mal de dinero y que estas mal de salud, entre los amigos incluidos los que están fuera del país hemos hecho una vaca para ayudarte -en ese momento me entrega el sobre- tanto para tus gastos como para que también puedas ir a un tratamiento alternativo bioenergético. Te voy a enviar la dirección de Ana Carolina. para que vayas y nos cuentes como te va.
Santiago es fanático de las medicinas alternativas, Ana Carolina es su bioenergética de cabecera. Realmente no esperaba esto, no hubo cuestionamientos sobre mi condición, de alguna manera entre las sombras de las emociones siento agradecimiento.
Tras despedirnos me siento a la mesa, mis amigos me han dejado muchas frutas ciruelas, mangos, mandarinas, granadillas. Al irse, mi madre realiza el conteo del dinero el cual es una buena suma de dinero casi tres salarios mínimos. Ella siempre se ha quejado de mis amigos, siempre se queja de los amigos en general, que son gente falsa, de la doble moral, palitraquera (que término tan jocoso)
Mi madre se queda callada al terminar de contar el dinero.
- Tú si que tienes buenos amigos.
Después de tanto tiempo de amistad de compartir tantas cosas, de hablar con franqueza de muchos temas, sé que cuando hable con ellos sobre el tema del VIH me apoyarán. Espero poder contarles pronto.
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